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¿Qué está pasando con la construcción de la cárcel Distrital II?

Esta es la pregunta que me hago nuevamente hoy,  como cabildante y como bogotano, expuesto a una creciente situación de inseguridad en la capital. El año pasado, realicé varios debates de control político, donde expuse las alertas sobre la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá – RenoBo, empresa pública creada para ejecutar con recursos públicos proyectos estratégicos en la ciudad, y puse la lupa en algunos proyectos estratégicos de Bogotá, que presentaban retrasos significativos y adiciones presupuestales que podían perjudicar a la ciudad.

En la investigación que hicimos con mi equipo, revisamos precisamente, el Contrato Interadministrativo 1991- 2024 (firmado el 30 de diciembre de 2024), suscrito entre la empresa RenoBo y la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, por 5.196 millones de pesos. Este contrato, se suscribió para realizar la gerencia integral para la estructuración de los estudios y diseños, interventoría, permisos y licencias de la Cárcel Distrital II. Empezó en enero 29 de 2025, y  a los pocos meses de empezar, el contratista solicitó una adición presupuestal que fue considerada jurídicamente inviable por la Secretaría Distrital de Hacienda,  y por ello, se dio por terminado anticipadamente y de mutuo acuerdo, en agosto 18 de 2025 (según lo informado, los recursos fueron reintegrados a la Secretaría de Hacienda).

Y es que la construcción de la Cárcel Distrital II está muy demorada, desde el comienzo estaba planeada para ser entregada en el 2027, pero la realidad hoy por hoy, es que aún no se ha realizado un nuevo proceso para la fase de estructuración técnica y financiera. El proyecto continúa en una fase preliminar y de ajustes, y ha evidenciado fallas desde el comienzo. Hasta el momento, solo se han presentado una cadena de retrasos debidos a problemas técnicos, contractuales y a las decisiones administrativas, pues la iniciativa ya ha pasado por varias administraciones.

Actualmente, el proyecto está en etapa de revisión y ajuste, y la licitación y construcción parecen haberse corrido en el tiempo. Esto es precisamente, lo más grave, una cárcel que aportará 2.000 nuevos cupos, que debería haber sido entregada en el 2027, y que forma parte de la ampliación de la infraestructura carcelaria de la capital, se encuentra hoy en stand-by.

Considero que “en la práctica, hay un problema estructural que debe ser atendido, pues las URI, las estaciones de Policía y los CDT (Centro de Detención Transitoria), no fueron construidos para permanencias largas de los reclusos, y las soluciones definitivas dependen concretamente, de la construcción de nueva infraestructura carcelaria y de un sistema judicial que sea altamente eficiente”.  

Estoy de acuerdo, con que el Distrito ha hecho un esfuerzo por reducir los indicadores de sobreocupación, en las URI, las estaciones de Policía y los CDT, trabajando articuladamente con la Rama Judicial y el Gobierno nacional; haciendo traslados a cárceles nacionales; implementando una plataforma tecnológica diseñada por el Consejo Superior de la Judicatura “PPL Connect”  para monitorear las capturas, las personas detenidas, el estado de los procesos y los cupos disponibles; así mismo, a través del trabajo de 5 nuevos jueces de deshacinamiento, de unidades móviles de justicia y de brigadas jurídicas en convenio con la Universidad Libre, entre otras medidas. La ciudad ha logrado reducir el hacinamiento en los centros de detención transitoria con medidas operativas y judiciales, pues según los indicadores de la Secretaría Distrital de Seguridad, el hacinamiento pasó del 172% en agosto de 2025, al 52,7% con corte a abril de 2026. Sin embargo, la Cárcel Distrital II, es un proyecto prioritario para poder  descongestionar definitivamente las URI y los CDT.

Aunque las medidas descritas han ayudado a bajar los índices de sobreocupación, “quiero hacer énfasis en que, hasta el momento no existe un cronograma claro, no se han contratado nuevos estudios y diseños, que permitan predecir cuándo empezará la construcción de la Nueva Cárcel Distrital II, y mucho menos, cuándo se pondrá al servicio de Bogotá. Los problemas administrativos parecen continuar, porque si los recursos del Contrato Interadministrativo 1991- 2024, fueron reintegrados a la Secretaría Distrital de Hacienda, no es muy claro el sentido de la urgencia de esta obra prioritaria, ni la capacidad de ejecución de la actual administración”.

Bogotá sigue sin ampliar su infraestructura carcelaria: ¿qué está
esperando el distrito, casi diez meses después de la terminación del contrato
con RenoBo? Urge una pronta solución.

FUENTES:

  1. Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia.
  2. Secretaría Distrital de Hacienda.
  3. Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá, RenoBo

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