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Colombia envejece: el San Juan de Dios, llamado a rescatar a nuestros adultos mayores

Columna de opinión

Según datos demográficos del DANE, 2023:

  • Aproximadamente, 14,9% de cada 100 bogotanos tienen más de 60 años.
  • En Colombia hay más de 7.5 millones de personas mayores de 60 años (14% de la población general).
  • En Colombia viven actualmente 23.000 personas mayores de 100 años.
  • En Bogotá viven 1.23 millones de personas mayores de 60 años (15,39 % de la población de la ciudad .

Este fin de semana tuve oportunidad de compartir con varios adultos mayores y me expusieron sus inquietudes sobre las dificultades en servicios de cuidado y en atención en salud, que atraviesan en esta etapa de su vida. La realidad es que la población mayor de 60 años está creciendo rápidamente, en contraste con la disminución de los índices tasa de natalidad que se registran en Colombia. De acuerdo con el DANE, en el 2024 se registraron 445.011 nacimientos, la cifra más baja en 10 años y un 13,7% menos que en 2023. Esto pone de manifiesto una problemática demográfica que debe ser urgentemente abordada por las entidades de salud, y por el gobierno nacional y distrital, para encontrar nuevos caminos en materia de envejecimiento y longevidad.

Son miles los libros que a diario nos hablan de que ahora, tenemos una esperanza de vida más larga, que podemos vivir mejor durante más tiempo, prolongar nuestra vida y mejorar la salud física, cognitiva y emocional. Ejemplo de ello, es uno de los libros que he leído recientemente, “Sin límites, outlive. La ciencia y el arte de la longevidad” del Dr. Peter Attia, que ofrece una ventana apoyada en la medicina y en la investigación para lograr una vida más larga y saludable. Habla de una medicina proactiva, transformadora, preventiva, que considera a las personas de manera individualizada para mejorar su calidad de vida, y darles a las personas en su edad madura, la posibilidad de tener un porqué y un para qué.

Creo que en este contexto “lo que necesita Bogotá, es poder contar con complejos hospitalarios que puedan dedicarse a la educación, investigación, innovación y atención en salud de la población con énfasis en envejecimiento y vejez, para anticiparse a las necesidades y los retos de los miles de adultos mayores que tendremos en Bogotá y en Colombia, en las próximas décadas”. Al 2050, se estima que la población mayor ascenderá a 15,3 millones de personas mayores, es decir, el 24,7% de la población.

Este precisamente, será el papel que estará llamado a cumplir, el complejo hospitalario donde funcionó el San Juan de Dios, pues a finales de enero de 2026,  la Administración Galán y el Gobierno Nacional, firmaron un convenio interadministrativo de cooperación donde el complejo hospitalario será la piedra angular de la política pública de envejecimiento y vejez del Distrito: este seguirá siendo propiedad de la ciudad y se convertirá en un Centro de Innovación y de Pensamiento para el Envejecimiento y la Vejez. A través de dicho convenio, la Nación se comprometió con vigencias futuras durante los próximos 10 años por 1,6 billones de pesos, y se espera que con dicha obra se llegue a beneficiar a 4,1 millones de personas de Bogotá y el país.

El complejo tiene 23 edificaciones, 13 de estas ya están siendo intervenidas y entre ellas,  está la Torre Central, que se encuentra actualmente en una gran disputa jurídica por 110.000 millones de pesos, entre la firma española COPASA -contratada en el 2020 para demoler y construir una nueva torre- y el Distrito y la Nación, pues en el 2024 el interventor de la Subred de Salud Centro Oriente declaró la terminación unilateral del contrato.

Precisamente, finalizando diciembre de 2026, el Distrito y la Nación acordaron presentar una defensa conjunta, con base en el argumento de que la constructora no expuso oportunamente el plan de intervención de la Torre, y que no se pudo avanzar en los permisos del Ministerio de Cultura -esperemos que el fallo no sea adverso a la Nación y/o el Distrito, porque la sanción podría ser millonaria-. También pactaron (entre el Distrito y La Nación), hacer un plan de acción conjunto para la torre, un estudio de sismorresistencia para determinar si debe ser reforzada o demolida, y que de todas maneras, esta será entregada posteriormente, en comodato a la Nación.

Como cabildante, considero, que “el complejo hospitalario en cuestión, es patrimonio y memoria de la ciudad, como también lo son, nuestros adultos mayores, que deben ser el testimonio vivo de una ciudad y un país. Para lograrlo, debemos privilegiar el desarrollo de políticas públicas sólidas para el cuidado y la atención de esta población vulnerable, y así mismo, invertir los recursos que sean necesarios para garantizar su bienestar, calidad de vida, salud y una vida digna e inclusiva. Por ello, este acuerdo interadministrativo firmado entre la Nación y el Distrito, es una gran noticia para la ciudad, un ejemplo concreto, de que se puede hacer un trabajo mancomunado, anteponiendo los interés de esta población tan importante”.

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